Adolescentes - Como poner límites sin invadir
La adolescencia casi siempre la vivimos como una época de crisis
y de conflictos familiares.
Poder verla como una etapa llena
de oportunidades, resulta mucho más atractivo tanto para los padres como para
los adolescentes.
¿Pero quiénes son los encargados
de generar esas oportunidades?
Por supuesto que los adultos,
tratando en primer lugar de verla como una etapa absolutamente normal del
proceso de crecimiento y transformación del niño en adulto.
Claro que las conductas del
adolescente, pueden llegar a generar en sus padres reacciones complejas y fuera de lugar, ahí en
donde como adultos, debemos tener la templanza necesaria para desarrollar la empatía
con esos seres que están en pleno proceso de cambio y transformación.
Aceptar eso, nos posibilita ver
todas esas oportunidades para enfocarnos en lo positivo (por ejemplo construir una
nueva relación)
Esa transformación genera una revolución
hormonal en los adolescentes que debe ser comprendida y aceptada por los padres.
En esta etapa vivirán las pequeñas dificultades como terribles, en un mundo en el cual tienen más responsabilidades y menos tiempo, emociones a flor de piel y un sentimiento de omnipotencia. Es por eso que es tan necesaria la comprensión de los padres interesándose por sus problemas y sus necesidades.

Desde los nuevos
aportes de las neurociencias, se estudió el cerebro del adolescente y
efectivamente hay cambios en su biología que explican los comportamientos típicos
que todos conocemos de esa etapa.
Este es otro dato para
tener en cuenta, los adolescentes no hacen las cosas adrede, hay un mecanismo biológico
que los hace funcionar de ese modo.
Ya con estos datos y sabiendo que somos los adultos quienes debemos generar una buena relación, pasemos a ver cómo poner límites sin invadir.
Antes que nada, lo
primero que tenemos que saber cómo adultos, es que aunque nuestra
responsabilidad sea cuidarlos y protegerlos, preservar su derecho a la
privacidad también lo es, no solo porque
los ampara la ley, sino porque mantener la privacidad es súper importante para
todas las personas.
Aceptar que nuestros
hijos van a tener privacidad y momentos
de intimidad, es primordial y necesario para su desarrollo, y por ende para
nosotros mismos.
Soltar la necesidad de control, esa necesidad de querer saberlo todo y entregarles a nuestros hijos la confianza necesaria para que sepan que pueden contar con nosotros cuando ellos necesiten hacerlo.

Esta nueva era tecnológica
también hace que el ámbito privado está cada vez lejos de nuestro alcance, las
redes sociales, las conversaciones por chat forman parte de su ámbito privado y
por supuesto que no deberíamos revisarlas sin su consentimiento.
En el caso que como
padres, sintiéramos esa necesidad deberíamos
revisar el porqué de esa necesidad, si es justificada, si existe alguna situación
complicada o peligrosa y de ser así, debe ser siempre consensuado con el
adolescente.
No hay recetas sobre cómo
actuar para cuidarlos y poner límites sin invadirlos, pero podemos tomar
ciertos paramentos:
- La creación de una red
social es a partir de determinada edad.
- Hacerse un tatuaje o
colocarse un piercing requiere ser mayor de 18 años o tener autorización de los
padres.
- Los juegos en línea también
están determinados por edades.
- Las pautas claras
sobre el uso de dispositivos consensuados en familia.
Todo esto implica
generar una buena comunicación con nuestros hijos y revisar nuestras conductas
controladoras.
Poder ser claros
respecto de los límites y sostenerlos, ofrecerles confianza y sinceridad hará que
ellos puedan transitar la adolescencia de una mejor manera, sabiéndose capaces
y teniendo confianza en sí mismos.
Tenemos que tener en
cuenta que al adolescente, cargar con del excesivo control de los padres, les
genera desconfianza, inseguridad y baja
autoestima, por supuesto que eso hace que se cierren al diálogo por sentirse
rechazados e incapaces a la vista de los padres.
Muchas veces, frente a las dificultades con nuestros hijos adolescentes aparecen nuestros propios miedos y situaciones no resueltas, cuando nos damos cuenta que nos está sucediendo eso, es el momento de consultar con un profesional para no trasladar a nuestros hijos nuestros conflictos y lograr nuestro propio bienestar emocional.
Con amor
Claudia