Adolescentes - Como poner límites sin invadir
Publicado en Relaciones
Por Clau
Miércoles, 1 de Diciembre del 2021

Adolescentes - Como poner límites sin invadir

La adolescencia casi siempre la vivimos como una época de crisis y de conflictos familiares.

Poder verla como una etapa llena de oportunidades, resulta mucho más atractivo tanto para los padres como para los adolescentes.

¿Pero quiénes son los encargados de generar esas oportunidades?

Por supuesto que los adultos, tratando en primer lugar de verla como una etapa absolutamente normal del proceso de crecimiento y transformación del niño en adulto.

Claro que las conductas del adolescente, pueden llegar a generar en sus padres  reacciones complejas y fuera de lugar, ahí en donde como adultos, debemos tener la templanza necesaria para desarrollar la empatía con esos seres que están en pleno proceso de cambio y transformación.

Aceptar eso, nos posibilita ver todas esas oportunidades para enfocarnos en lo positivo (por ejemplo construir una nueva relación)

Esa transformación genera una revolución hormonal en los adolescentes que debe ser comprendida y aceptada por los padres.

En esta etapa vivirán las pequeñas dificultades como terribles, en un mundo en el cual tienen más responsabilidades y menos tiempo, emociones a flor de piel y un sentimiento de omnipotencia. Es por eso que es tan necesaria la comprensión de los padres interesándose por sus problemas y sus necesidades.


Desde los nuevos aportes de las neurociencias, se estudió el cerebro del adolescente y efectivamente hay cambios en su biología que explican los comportamientos típicos que todos conocemos de esa etapa.

Este es otro dato para tener en cuenta, los adolescentes no hacen las cosas adrede, hay un mecanismo biológico que los hace funcionar de ese modo.

Ya con estos datos y sabiendo que somos los adultos quienes debemos generar una buena relación, pasemos a ver cómo poner límites sin invadir.

Aprendiendo a poner límites

Antes que nada, lo primero que tenemos que saber cómo adultos, es que aunque nuestra responsabilidad sea cuidarlos y protegerlos, preservar su derecho a la privacidad  también lo es, no solo porque los ampara la ley, sino porque mantener la privacidad es súper importante para todas las personas.

Aceptar que nuestros hijos van a tener privacidad  y momentos de intimidad, es primordial y necesario para su desarrollo, y por ende para nosotros mismos.

Soltar la necesidad de control, esa necesidad de querer saberlo todo y entregarles a nuestros hijos la confianza necesaria para que sepan que pueden contar con nosotros cuando ellos necesiten hacerlo.


Esta nueva era tecnológica también hace que el ámbito privado está cada vez lejos de nuestro alcance, las redes sociales, las conversaciones por chat forman parte de su ámbito privado y por supuesto que no deberíamos revisarlas sin su consentimiento.

En el caso que como padres, sintiéramos  esa necesidad deberíamos revisar el porqué de esa necesidad, si es justificada, si existe alguna situación complicada o peligrosa y de ser así, debe ser siempre consensuado con el adolescente.

No hay recetas sobre cómo actuar para cuidarlos y poner límites sin invadirlos, pero podemos tomar ciertos paramentos:

  • La creación de una red social es a partir de determinada edad.
  • Hacerse un tatuaje o colocarse un piercing requiere ser mayor de 18 años o tener autorización de los padres.
  • Los juegos en línea también están determinados por edades.
  • Las pautas claras sobre el uso de dispositivos consensuados en familia.

Todo esto implica generar una buena comunicación con nuestros hijos y revisar nuestras conductas controladoras.

Poder ser claros respecto de los límites y sostenerlos, ofrecerles confianza y sinceridad hará que ellos puedan transitar la adolescencia de una mejor manera, sabiéndose capaces y teniendo confianza en sí mismos.

Tenemos que tener en cuenta que al adolescente, cargar con del excesivo control de los padres, les genera desconfianza, inseguridad  y baja autoestima, por supuesto que eso hace que se cierren al diálogo por sentirse rechazados e incapaces a la vista de los padres.

Muchas veces, frente a las dificultades con nuestros hijos adolescentes aparecen nuestros propios miedos y situaciones no resueltas, cuando nos damos cuenta que nos está sucediendo eso, es el momento de consultar con un profesional  para no trasladar a nuestros hijos nuestros conflictos y lograr nuestro propio bienestar emocional.

Si deseas realizar una consulta comunícate desde aquí a través de todos los canales de comunicación disponibles 

Con amor

Claudia